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Tus piernas ardiendo en el salpicadero.

domingo, 25 de octubre de 2009
Mañana es martes, y también día 27, lo que significa la salida al mercado de "Daiquiri Blues", el nuevo elepé del madrileño Quique González, ese desenfadado trotamundos que me ha acompañado en tantas mañanas de sol y en tantas tardes de lluvia.

Mi amor por el prójimo se acelera cuando pienso en un futuro apretón de manos con el kid en alguna sala oscura, aunque siento que a veces susurra para mi y se desquita del rol de líder espiritual conjunto de una multitud esperanzada, lo que para mí es un premio, quizá el único en algunos momentos de mi vida, corta pero latente, siempre a la vera de la lágrima descontrolada y a la vez atrincherada en el suburbio lejano de la burguesía acelerada.

I'm coming, amigo.

Escuchando: Soulsavers - Revival

¿Por qué llevas ese estúpido disfraz de hombre?

viernes, 16 de octubre de 2009
-Hey Donnie.
-Quién eres?
-Sólo soy lo que te propongas que sea, la infinita apuesta al caballo perdedor, el disparo a quemarropa directo hacia el corazón del bueno.

La vida es un pequeño lapso de tiempo que nos empuja hacia el pozo de los desesperados, hacia el burlón cantar de las nubes.
Siempre me pregunto que tiene la existencia humana para ser tan divisible, tan completa y tan destrozada en pedazos por las garras de un instintivo animal.
Siempre me pregunto cuánto tiene de realidad el teatro animado de las personas, y cuánto tiene de mentira el legado incierto de la tradición.
Cómo podemos hacer que el oxígeno entre los polos sea equidistante, como entregarnos por completo a un beso, sin pensar en el ruido mundano.

Estoy cansado de ver tinieblas en días soleados, y de que señoras agraciadas con destellos permanentes de hostilidad modulen mi sonrisa con placebos y chantajes.

Solo consigo verme en los espejos cuando cierro los ojos y lloro a menudo si veo las fotos de mi infancia, cómo demonios varía cada uno, qué es lo que pasa.
Cómo es posible llevar un camino de rosas, cuando sólo aparecen piedras, piedras de nadie que se han colocado a mi vera en estos días inciertos.
Cómo es posible que un miserable y pretencioso error de conducta inconsciente pueda acelerar el proceso de la duda y de la miseria terrenal.

Cómo es posible que una pequeña parte del mundo se pare por el aliento esperanzador de una mirada.

Demasiado.

martes, 13 de octubre de 2009
Demasiados días desechables, demasiado rock y demasiado poco roll, demasiados demasiados.
Esta es tu pequeña caja de pandora, tu rebelión contra la almohada, tu rendición ante el espejo.

Será un error entre un mar de dudas mientras el silencio se apodera de las sábanas recién planchadas.
La útima función del primer circo de tus días. Siempre he asegurado que la vida es un cincuenta por ciento realidad y un cincuenta por ciento teatro, pero allí reside lo bello de los paisajes negros, en creernos de una vez por todas nuestro personaje y moldearlo hasta ser uno, no otro más.